Bueno, por lo menos lo hemos intentado. Pudimos hacer dos etapas completas y empezar una tercera (los primeros 100 metros hasta que mi amigo me miró con esa cara que ponen los cachorros cuando se han meado en la alfombra del salón y temen que les eches la bronca).
Ha sido una experiencia bonita, sobre todo la de convivir con el resto de peregrinos en los albergues. Mucho mejor los de los pueblos pequeños que los de las grandes ciudades me ha parecido porque el grado de intimidad y de interrelación es mayor cuanto más pequeño es el albergue.
Ayer compartimos el rato de la cena con Isabel, una catalana de Sabadell con acento murciano, abuela para mas señas y que se había empeñado en acabar el camino y vaya que si lo iba a conseguir. Llevaba una media de mas de 30 kms por dia y se la veía muy fresca. Y eso que, tal y como nos dijo, ella no había andado nunca tan seguido. Pero estaba encantada de haber tomado la decisión. Nos contó anécdotas divertidas y otras no tanto, pero seguía pensando que merecía la pena la experiencia. Le dio pena que no pudiéramos hacer alguna etapa juntos porque la verdad es que se estuvo riendo un buen rato con nosotros.
Esta noche hemos dormido como dos campeones. Ya le habíamos cogido el punto a compartir habitación, a los ruidos de los somieres y sobre todo a los de las bolsas de plástico a las 6 de la mañana. Y a la diferencia de educación de las personas: los que cuando se levantan piensan que todo el mundo tiene que despertarse o por el contrario los que lo hacen todo tan silenciosos que se visten, hacen la mochila, pliegan el saco y se marchan sin darte cuenta. Profesionales del sigilo, vaya.
La peor experiencia la hemos tenido con Renfe, ahora Adif, que debe de significar Agrupación De Imbeciles Facinerosos, porque los tres contactos que hemos tenido con ellos han variado de penoso, a muy penoso y al final a desastrosamente penoso. Que forma de tratar al cliente tan deprimente. Habrá gente maravillosa en la empresa, no lo negamos (el revisor del viaje de ida lo fue) pero los que nos atendieron en la ventanilla (tanto en Leon como en Bilbao) y el Inspector de Leon parece que llevaran dos o tres años necesitando tomar Activia en cantidades industriales. Válgame Dios que amargados!!!!!. Menos mal que decidimos tomarnoslo a broma, porque si no la que liamos es parda. Con deciros que el tal inspector, al que se le puso muy mala cara cuando Agustin apuntó su nombre en un papel, nos dijo que estaba convencido de que por nuestro corte de pelo éramos guardias civiles. Aquello fue lo que nos hizo relajarnos y dejar estar el tema. En el fondo todo se reducía a que aquel era un pobre hombre, descontento con su trabajo y con su empresa y que nos quería utilizar para descargarse y nosotros, cuando nos dimos cuenta, nos fuimos y hasta otra.
Ahora estamos aprovechando las ultimas horas en un parque al sol (ya sabemos que en Bilbao hace frío y llueve). Comeremos pronto, cogeremos las mochilas y para la estación, a tratar de evitar un cuarto encontronazo con alguien de la empresa que tan bien nos ha tratado.
Se acabó, por este año, el Camino. Pero no las ganas de hacerlo.
Cerrad el grifo de las nubes de Bilbao por favor que a las 8 de la tarde estaremos por allí.
Gracias por vuestro apoyo y por vuestros mensajes de ánimos.

Buenas soy leticia ,la masajista y he visto tu blog por casualidad y me he dicho ese es el chico que venia arrastrando el pie que no podia tenerse en pie del dolor del pie derecho.
ResponderEliminarQue ya te dije que al final tendrias que abandonar por esa lesion, una pena por tu amigo ,aunque lesionado estaba pero podria haber seguido.
En fin pues hasta la proxima vez.
Uy, Agus, por poco cuela, cobarderrrrr !!!!!
ResponderEliminarTu tienes de masajista lo que yo de Guardia Civil....
Pirata !!!!!!