miércoles, 13 de octubre de 2010

Que buen comienzo

Camino a la estación de Abando en metro, me percato de que, en mi mismo vagón, viaja la mujer de mi vida. Alta, morena y con una mirada interesante que no puede con ella. El pelo liso, brillante y sedoso como en un anuncio de Pantene hasta media espalda. Y vaya espalda. Con un final mejor que el de las películas de Disney.

Me autocastigo con su indiferencia porque no se fija en mi ni un solo momento. Es normal: pura timidez, porque se muere de ganas de girarse y mirarme de arriba a abajo. Pero que bien sabe contenerse y despistarme haciéndome creer que no me ha visto y que no le intereso lo más mínimo. Que buena actriz, caramba.

Tan solo cuando sale del vagón en la misma parada que yo su resistencia flaquea y se le escapa una mirada de reojo. No puede evitarlo. Me sonríe.
Al cruzarnos se detiene frente a mi y con la sonrisa mas dulce que jamás había visto me dice, mirando fijamente a los ojos:
- "El billete, por favor"
- ¿Como dices? - le pregunto extrañado.
- "El billete, Javi, que te has dormido" - me dice mi amigo Agus que viaja a mi lado en el tren hacia León que hemos cogido hace media hora tan solo. ¿Con que soñabas que estabas sonriendo? - me pregunta.



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