viernes, 15 de octubre de 2010

Segunda etapa: Leon

Después de desayunar tranquilos salimos dirección León (que antes he dicho que era la cuna de los jugadores del Athletic pero que como habréis adivinado es mentira, en realidad es la cuna de los coches Peugeot).

La mañana se ha levantado fresquita, perfecta para andar. El pie derecho me empieza a dar guerra, una especie de sobrecarga muscular por la pisada de la zapatilla (o del peregrino, vete tu a saber...).

Al cruza un puente sobre la autopista LA he visto. Sabia que tenía que suceder. Me habían avisado. Y ha sido verla y saber que era para mi. Tantos kilómetros recorridos y mira por donde la tengo que encontrar camino de León. Seguro que suena un poco presumido diciéndolo yo, pero de verdad, creedme, es la ampolla mas bonita que he visto jamás. Allí estaba, a la salida del puente, mirándome con esa cara con la que solo una ampolla peregrina sabe mirar. Tantos y tantos habían pasado por el mismo lugar sin hacerla caso y al verme algo sintió porque sin apenar hablar, nos miramos frente a frente y se instaló en la planta de mi pie izquierdo con una delicadeza tal que no pude resistirme. Me habían dicho que no son buenas compañeras de viaje pero en honor a la verdad se portó genial conmigo y tal solo reclamó un poco de atención un par de kilómetros antes de llegar al albergue de León.

Nos duchamos juntos y juraría que no la gusta mucho el agua porque luego estuvo rabiosa el resto del día. Viendo que le prestaba mas atención a ella mi amigo Agus se enfadó y tomó una decisión que todavía me duele. O ella o yo parecía decirme cuando esgrimió la aguja de coser rematada con el hilo untado en betadine. No pude resistirme, nunca he podido, y me dejé hacer.

Solo recuerdo que se despidió de mí en silencio con un par de lagrimas que derramó allí por donde entró y salió la aguja asesina.

Se que la echaré de menos. Se que me dolerán los primeros kilómetros sin ella. Pero también sé que tenía que hacerlo asi porque si no, tarde o temprano, nuestra relación habría terminado reventando.



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