domingo, 17 de octubre de 2010

Volviendo a casa

Sintiéndolo en el corazón, y sobre todo en el menisco de Agustín, tenemos que volver antes de lo previsto y dejar esta aventura aplazada para otra ocasión mejor. Su dolor mejora por momentos, o sea, que cada vez le duele más y le ha costado hasta acercarse a la cafetería en la que hemos desayunado así que hemos cambiado la fecha de los billetes de tren y a las 3 de la tarde empezamos a volver para casa.

Bueno, por lo menos lo hemos intentado. Pudimos hacer dos etapas completas y empezar una tercera (los primeros 100 metros hasta que mi amigo me miró con esa cara que ponen los cachorros cuando se han meado en la alfombra del salón y temen que les eches la bronca).

Ha sido una experiencia bonita, sobre todo la de convivir con el resto de peregrinos en los albergues. Mucho mejor los de los pueblos pequeños que los de las grandes ciudades me ha parecido porque el grado de intimidad y de interrelación es mayor cuanto más pequeño es el albergue.

Ayer compartimos el rato de la cena con Isabel, una catalana de Sabadell con acento murciano, abuela para mas señas y que se había empeñado en acabar el camino y vaya que si lo iba a conseguir. Llevaba una media de mas de 30 kms por dia y se la veía muy fresca. Y eso que, tal y como nos dijo, ella no había andado nunca tan seguido. Pero estaba encantada de haber tomado la decisión. Nos contó anécdotas divertidas y otras no tanto, pero seguía pensando que merecía la pena la experiencia. Le dio pena que no pudiéramos hacer alguna etapa juntos porque la verdad es que se estuvo riendo un buen rato con nosotros.

Esta noche hemos dormido como dos campeones. Ya le habíamos cogido el punto a compartir habitación, a los ruidos de los somieres y sobre todo a los de las bolsas de plástico a las 6 de la mañana. Y a la diferencia de educación de las personas: los que cuando se levantan piensan que todo el mundo tiene que despertarse o por el contrario los que lo hacen todo tan silenciosos que se visten, hacen la mochila, pliegan el saco y se marchan sin darte cuenta. Profesionales del sigilo, vaya.

La peor experiencia la hemos tenido con Renfe, ahora Adif, que debe de significar Agrupación De Imbeciles Facinerosos, porque los tres contactos que hemos tenido con ellos han variado de penoso, a muy penoso y al final a desastrosamente penoso. Que forma de tratar al cliente tan deprimente. Habrá gente maravillosa en la empresa, no lo negamos (el revisor del viaje de ida lo fue) pero los que nos atendieron en la ventanilla (tanto en Leon como en Bilbao) y el Inspector de Leon parece que llevaran dos o tres años necesitando tomar Activia en cantidades industriales. Válgame Dios que amargados!!!!!. Menos mal que decidimos tomarnoslo a broma, porque si no la que liamos es parda. Con deciros que el tal inspector, al que se le puso muy mala cara cuando Agustin apuntó su nombre en un papel, nos dijo que estaba convencido de que por nuestro corte de pelo éramos guardias civiles. Aquello fue lo que nos hizo relajarnos y dejar estar el tema. En el fondo todo se reducía a que aquel era un pobre hombre, descontento con su trabajo y con su empresa y que nos quería utilizar para descargarse y nosotros, cuando nos dimos cuenta, nos fuimos y hasta otra.

Ahora estamos aprovechando las ultimas horas en un parque al sol (ya sabemos que en Bilbao hace frío y llueve). Comeremos pronto, cogeremos las mochilas y para la estación, a tratar de evitar un cuarto encontronazo con alguien de la empresa que tan bien nos ha tratado.

Se acabó, por este año, el Camino. Pero no las ganas de hacerlo.
Cerrad el grifo de las nubes de Bilbao por favor que a las 8 de la tarde estaremos por allí.

Gracias por vuestro apoyo y por vuestros mensajes de ánimos.




sábado, 16 de octubre de 2010

Se fuerza la máquina...

Así empezaba una canción del rumbero Gato Perez. Y que razón tenía el hombre, aunque él hablaba de los músicos, está claro que se puede aplicar también a los peregrinos.

Las escenas en los albergues son dantescas. La gente no cojea, se arrastra por los pasillos, pero será eso de que "sarna con gusto no pica" porque al día siguiente se vuelven a poner las botas, a colgar la mochila y de nuevo a tragarse otros 20 o 30 kms. como si nada.

No se que tendrá el Camino que les engancha.

A mi, de momento, no. Me gusta la experiencia de caminar junto a un amigo a primeras horas de la mañana, o por la tarde. De comer cada día en un sitio, de dormir cada día en una cama distinta (aunque todas chirrían igual cuando te mueves). Pero de momento no me ha entrado la fiebre de querer hacerlo a toda costa.

Hoy tenemos día de descanso. Obligatorio porque el menisco izquierdo de Agus ha dicho "hasta aquí". Hemos tenido que ir al ambulatorio y le han inyectado Nolotil y le han recetado antiinflamatorios.

"¿Podremos seguir caminando mañana?"- le ha preguntado a la médica en la consulta.
"Pues salvo que seáis de Bilbao, lo veo difícil" - le ha faltado decir a la doctora. O sea, que nos ha dicho que como que no, mayormente, que decía Fiti.

Y la pena es que Agus, en realidad, es de Salamanca así que mal lo veo para continuar andando mañana. A ver como le va con las pastillas y con la inyección. Si no arranca, igual le ponemos otra inyección: la última (jajajajajaja, risa de película de terror...).

Ahora que estaba ya todo lanzado, que había conseguido olvidarme hasta de mi querida ampolla, y se nos tuerce el tema. Bueno, por lo menos nos ha pillado en León capital. Podremos hacer algo de turismo urbano.

Curiosidad: nunca te das cuenta del ruido que puede hacer una cremallera o una bolsa de plástico hasta que alguien en tu misma habitación se empeña en abrirlas o cerrarlas, plegarlas o extenderlas, mientras tu tratas de dormir.

viernes, 15 de octubre de 2010

Merecido premio

Después del disgusto de tener que separarme de mi ampolla, he decido darme un pequeño regalo. Me he fijado en un cartel que han puesto en la recepción del albergue que dice: "Masajes especiales para peregrinos".

Caramba, he pensado, ¿será como "El gato negro" pero con una concha en la entrada en vez de una luz roja? En vez del misionero ¿te harán la postura del "peregrino"? Un poco escamado sigo leyendo y me tranquilizo. Vaya, si son masajes de verdad, de los de toda la vida: piernas, pies, hombros, espalda, etc. 15 € por media hora. Eso me acaba de convencer de que son de los legales porque por ese precio una profesional de las "otras" como mucho te echa el humo en la cara cuando la estas invitando a una copa (vamos, es lo que me han dicho, eh? que yo he estado en un sitio de esos tantas veces como al Papa en el programa de Ana Rosa Quintana.

Total que me decido y me acerco con Agus hasta el "local". Una clínica limpia y pulcra como pocas. Pregunto por el masaje y me dice que es necesario coger cita.
"Ok, pues dame una".
"Para cuando quieres?" - me pregunta la recepcionista.
"¿Para ahora?" - contesto yo, salao como siempre.
"Hoooooombre, pues va a ser que ahora no se puede. Si quieres te apunto para las cinco."
"Mientras no me hagas la rima, por mi perfecto."

Pues a las cinco menos diez, por si acaso la rima..., llego al centro, me recibe una chica encantadora con una sonrisa de oreja a oreja (a punto estoy de soltarle mi frase favorita de los sábados por la noche: "Tu no eres de aqui, verdad?" - pero me contengo, lo mismo las de Leon son majas y sonrientes), me pasa a una sala preciosa, me dice que me desnude y que me tumbe boca arriba en la camilla. En realidad me dice que me quede con la ropa interior pero ya sabéis lo selectiva que es la mente de un hombre para estas cosas que solo escucha lo que quiere.

Cuando ya estoy en posición, pone música suave, enciende un par de velas y empieza el baile, digo el masaje. Caramba que manos tenía la chica. Me dejó como nuevo con sus estiramientos, amasamientos y demás tratamientos. Entre en la clínica como si me hubieran dado una paliza. Salí como si me hubieran dado dos, pero más contento !!!!!

Vuelvo arrastrándome al albergue y aprovecho un banco al sol para llamar a una amiga con la que hace siglos que no hablaba y veo como poco a poco el sol se va poniendo y el frío empieza a echarse encima. Es hora de recogerse, de sentarse al calor de una buena conversación, ... o de una buena escritura.




Segunda etapa: Leon

Después de desayunar tranquilos salimos dirección León (que antes he dicho que era la cuna de los jugadores del Athletic pero que como habréis adivinado es mentira, en realidad es la cuna de los coches Peugeot).

La mañana se ha levantado fresquita, perfecta para andar. El pie derecho me empieza a dar guerra, una especie de sobrecarga muscular por la pisada de la zapatilla (o del peregrino, vete tu a saber...).

Al cruza un puente sobre la autopista LA he visto. Sabia que tenía que suceder. Me habían avisado. Y ha sido verla y saber que era para mi. Tantos kilómetros recorridos y mira por donde la tengo que encontrar camino de León. Seguro que suena un poco presumido diciéndolo yo, pero de verdad, creedme, es la ampolla mas bonita que he visto jamás. Allí estaba, a la salida del puente, mirándome con esa cara con la que solo una ampolla peregrina sabe mirar. Tantos y tantos habían pasado por el mismo lugar sin hacerla caso y al verme algo sintió porque sin apenar hablar, nos miramos frente a frente y se instaló en la planta de mi pie izquierdo con una delicadeza tal que no pude resistirme. Me habían dicho que no son buenas compañeras de viaje pero en honor a la verdad se portó genial conmigo y tal solo reclamó un poco de atención un par de kilómetros antes de llegar al albergue de León.

Nos duchamos juntos y juraría que no la gusta mucho el agua porque luego estuvo rabiosa el resto del día. Viendo que le prestaba mas atención a ella mi amigo Agus se enfadó y tomó una decisión que todavía me duele. O ella o yo parecía decirme cuando esgrimió la aguja de coser rematada con el hilo untado en betadine. No pude resistirme, nunca he podido, y me dejé hacer.

Solo recuerdo que se despidió de mí en silencio con un par de lagrimas que derramó allí por donde entró y salió la aguja asesina.

Se que la echaré de menos. Se que me dolerán los primeros kilómetros sin ella. Pero también sé que tenía que hacerlo asi porque si no, tarde o temprano, nuestra relación habría terminado reventando.



jueves, 14 de octubre de 2010

Primera etapa Burgo Ranero- Mansilla de las Mulas

Objetivo cumplido. Primera etapa hecha. Pies enteros. Ampollas cero. Cansancio: bastante pero controlable.

Una duchita en el albergue municipal donde a poco nos hacen la ola al entrar un grupo de mujeres que había dentro: "Muy cuadraos venís vosotros". Y "muy limpios y planchaos, no lleváis mucho en el camino verdad?" han sido sus perlas.

En cuanto han visto las credenciales, misterio aclarado: "Ay, coño, si es que son de Bilbao". Un "aaaaaahhhhh" al unísono ha resonado en el albergue.

"Pues claro", hemos dicho nosotros, "y venimos andando desde allí, nuestra primera etapa y ya hemos hecho la mitad del camino. Unos monstruos..."

Risas por la bilbainada. Nos acompañan a la habitación, de momento para nosotros solos, nos pegamos una duchita que nos sienta a gloria bendita y a cenar como dos campeones que bien nos lo hemos ganado.

Agus se come un bocata de calamares que me río yo de los de Móstoles. Y yo, que tengo un hambre que me como a Dios por los pies, un plato combinado con lomo, huevos fritos y patatas que se sale de la mesa.

Volvemos al albergue, leemos un poco y tratamos de dormir. Bueno, tratar lo que se dice tratar, solo trato yo porque Agus no se duerme...se desmaya!!! Hay que ver, que capacidad para dormir tiene el chiquillo. Yo tengo los pies ardiendo y las piernas doloridas y con el ruido que mete la cama cada vez que me muevo me cuesta coger el sueño. Ahora que, cuando lo pillo, no se me escapa hasta las 6:15 de la mañana, mi hora habitual de despertarme.

Me doy media vuelta y para cuando suena el despertador ya son las 8. Nos levantamos los últimos del albergue (buena idea la de Agus de no ir con todo el mundo a la vez para evitar colas en el baño, ducha, etc.). Nos vamos a desayunar a la cafetería mas cercana donde solo hay peregrinos y salimos hacia nuestra segunda etapa: León, la cuna de los jugadores del Athletic ;-)

Previsiones: tiempo, bueno. Ampollas: dedo meñique izquierdo con ganas de aflorar.


miércoles, 13 de octubre de 2010

Que buen comienzo

Camino a la estación de Abando en metro, me percato de que, en mi mismo vagón, viaja la mujer de mi vida. Alta, morena y con una mirada interesante que no puede con ella. El pelo liso, brillante y sedoso como en un anuncio de Pantene hasta media espalda. Y vaya espalda. Con un final mejor que el de las películas de Disney.

Me autocastigo con su indiferencia porque no se fija en mi ni un solo momento. Es normal: pura timidez, porque se muere de ganas de girarse y mirarme de arriba a abajo. Pero que bien sabe contenerse y despistarme haciéndome creer que no me ha visto y que no le intereso lo más mínimo. Que buena actriz, caramba.

Tan solo cuando sale del vagón en la misma parada que yo su resistencia flaquea y se le escapa una mirada de reojo. No puede evitarlo. Me sonríe.
Al cruzarnos se detiene frente a mi y con la sonrisa mas dulce que jamás había visto me dice, mirando fijamente a los ojos:
- "El billete, por favor"
- ¿Como dices? - le pregunto extrañado.
- "El billete, Javi, que te has dormido" - me dice mi amigo Agus que viaja a mi lado en el tren hacia León que hemos cogido hace media hora tan solo. ¿Con que soñabas que estabas sonriendo? - me pregunta.